UNA GRAN VICTORIA QUE TRAS LA JORNADA SE ANTOJO CASI OBLIGATORIA

No es de extrañar que los equipos encuadrados en zonas de peligro de la clasificación saquen lo mejor de si mismos en las últimas jornadas y por ello consigan puntuar en campos donde otrora sería muy difícil hacerlo sino imposible, pero el espíritu de supervivencia es sin duda algo que estimula los sentidos, carga de adrenalina el cuerpo humano y produce un efecto de efervescencia difícilmente explicable.

Por ello muchas veces ese estado de ansiedad – que en medicina no siempre tiene una carga negativa – produce un estado en el jugador que le predispone para el esfuerzo y le hace estar activo hasta que el hecho estresor desaparece o simplemente como en el caso del fútbol finaliza.

Por lo que se pudo ver en el campo del Somozas el nivel de ansiedad de nuestros muchachos debió ser el adecuado porque tras empezar el partido perdiendo a pocos minutos de comenzar este, fueron capaces de igualar la contienda antes del pitido que enviaba a los jugadores al descanso y de ganar el encuentro faltando todavía casi quince minutos para terminar el mismo.

No hay mejor forma de encarar un partido que saberse preparado para ello y en eso nuestros jugadores están sobrados de mérito porque todas las semanas preparan los partidos con un interés inusitado, con la profesionalidad de un equipo que juega a serlo, pero con la misma disciplina, ilusión y garra que el más potente rival de la categoría.

Habida cuenta de los resultados obtenidos por los equipos de la zona baja de la clasificación la victoria ante el Somozas ha sido mucho más importante de lo que en un principio pudiera parecer y gracias a ella y a día de hoy seguimos dependiendo de nosotros mismos para salvar al equipo de la primera quema que es el descenso y cuando menos aguantar el tirón en esa zona de promoción que aunque es como un limbo en el que se sufre lo indecible te da la oportunidad de escapar del mismo a nada que la de la guadaña se despiste un momento en afilar el frío acero.

Quedan ocho partidos en los que como decía anteriormente la adrenalina nos va a acompañar jornada tras jornada pero en los que seguro el equipo, como viene haciéndolo durante toda la temporada para sorpresa de muchos, pondrá cada gramo de energía que aún que de en una mochila que cada vez va pesando menos debido al gran desgaste que esta suponiendo esta temporada.

Y sin querer quitar mérito a ningún miembro del equipo incluido el cuerpo técnico porque todos son por igual vencedores o vencidos,  hoy quiero dedicar unas breves palabras a un jugador que me recuerda mucho a uno que un día fue y que realizó una acción antológica para anotar el gol que nos daría la victoria con un control con pierna izquierda a un balón llovido del cielo de los que por lo general encabezan los programas deportivos de gran audiencia cuando el que lo realiza es uno de esos fenómenos que están tocados con la varita mágica de la divinidad futbolística. Grande Eder a mi me tienes a tus pies.

Y que nadie tenga envidia por esta pequeña debilidad de un loco y viejo zurdo que ya no esta para otros trotes que no sean los de pulsar con ahínco las teclas de un artefacto que aguanta lo que pongas aunque a veces sean tonterías.

¡Bravo! equipo ¡Bravo!